
“Él Era Bello, Señor, Él Era Bello”
Él Era Bello, Señor, Él Era Bello,
Cual El Roció En La Madrugada,
Como Del Astro El Firme Destello,
Era El Matiz De Su Mirada.
En Su Sonrisa Había Consuelo,
En Su Sonrisa Había Esperanza,
Y Al Mirarle Huía El Desvelo,
Y Al Mirarle Irrumpía El Alba.
De Su Figura, Tal Cual No Otra,
Esbelta, Sobria, Pero Tan Franca,
Su Caminar, Pasos Que Asombraban,
Hasta El Recuerdo, Tal Fue Su Tacha.
Y De Su Voz, Mi Dios Amigo,
Tu Te Recuerdas, Mi Dios Amante,
Cuando En Silencio Buscaba Abrigo,
Cuando Implorábate Una Alabanza.
Cantaba Lindo, Como Cantaba!
Cual El Avecilla, Que Ya Sin Jaula,
Libre Y A Ti El Te Alababa,
Tú Su Tesoro, Santa Esperanza.
Yo Te Lo Cuento, A Ti Mi Dueño,
Porque Sé Que Aquí Le Amaste Tanto Como Yo,
Y Hoy Que No Puedo, No Puedo Conciliar El Sueño,
Cuanto En Recordarle Me Consuelo Hoy.
Tu Porque Fuiste Quien, Con Ternura,
Tu Mano Santo, Le Diste Aquí,
Cargando Su Alma Desde La Sepultura,
Para Llevarla A Tu Redil.
¿Cómo Yo Hacer Para No Olvidarlo?
¿Para Que Otros Sepan De Sí?
Que Era Bello, Mi Único Hermano,
Que Se Fue Lejos, Lejos De Mí.
Ahora Tu Gozas De Su Presencia,
Ahora Tu Puedes Verle Feliz,
Hasta Ese Dia, En Que Tu Vuelvas,
A Mí A Buscarme, Por Siempre A Mí.
Marilyn Usuamintiaga Horta
®3-20-1991